Elinor y Marianne

 



Volví a ver la película "Sentido y Sensibilidad" (Ang Lee, 1995), basada en la novela homónima de Jane Austen y no pude evitar reflexionar acerca de lo difícil que era la vida de las mujeres del siglo XIX. La película es hermosa, tiene un guion espectacular y un elenco de lujo: Emma Thompson, Kate Winslet, Alan Rickman, Hugh Grant, entre otros. Sentido y Sensibilidad se filmó en la campiña inglesa, en condados del suroeste: Devon, Wiltshire y Salisbury. El espectador ve antiguas casas de campo, paisajes rurales bellísimos y lagos encantadores, que nos transportan a la época en la que vivieron los personajes de Austen. Un paisaje idílico. 


El Cottage de las hermanas Dashwood en Devon



Sin embargo, la vida de las hermanas Dashwood no era la de un cuento de hadas. Como recalca la autora en sus novelas, las mujeres británicas no podían heredar propiedades y si no tenían un hombre que las mantuviera económicamente (el padre, los hermanos varones o un esposo) corrían el riesgo de quedarse en la calle. 

Las tres hermanas vivían junto a su madre en una antigua mansión, Norland Park (Sussex), hasta que fallece su padre y la propiedad pasa a manos de su medio hermano, John, quien la hereda. En su lecho de muerte, el señor Dashwood le pide a su primogénito que proteja a sus hermanas (Elinor, Marianne y Margaret), porque sin su apoyo, iban a quedar desamparadas. Pero el joven, persuadido por su codiciosa y egoísta esposa, Fanny, se queda con todo el patrimonio económico de su padre y les deja apenas 500 libras al año a su madrastra y hermanas, condenándolas a la pobreza.




La convivencia con la altanera y desconsiderada Fanny en Norland Park era muy difícil, por lo tanto, la viuda y sus tres hijos aceptaron la propuesta de un primo lejano de alquilarles un humilde Cottage -una cabaña de campo- en Devonshire. Allí parten las protagonistas, Elinor (Emma Thompson) y Marianne Dashwood (Kate Winslet), que de vivir en una mansión lujosa y confortable pasan a habitar un sencillo cottage. 

Jane Austen nos muestra de manera descarnada que lo peor que le podía pasar a una mujer británica en el siglo XIX era "quedarse solterona", como le sucede a Anne Elliot, la protagonista de su novela Persuasión, que a los 27 años ya estaba condenada a vestir santos. En aquella época, las mujeres no tenían acceso a estudios superiores o a ejercer una profesión a la par de los hombres. Habían empleos para ellas, pero precarios y mal pagos: cocineras, criadas, institutrices... 

Lo que Austen refleja en su obra es que estaba mal visto que una joven de la burguesía rural británica trabajara. Lo curioso es que ella, por decisión propia, no se casó nunca y cuando su padre murió, sus hermanos varones tuvieron que mantenerlas a ella y a su hermana Cassandra. El dinero que Jane ganaba por las regalías de sus libros no le alcanzaba para ser independiente. Es más, el que iba a negociar con los editores a Londres era su hermano, no ella. Tras su fallecimiento, se conoció la identidad de la autora, porque en el siglo XIX la sociedad desaprobaba que las mujeres fueran escritoras profesionales. Lo mismo les sucedió a las hermanas Brontë, George Elliot, George Sand.... firmaban con seudónimo masculino. Porque la Literatura, era "asunto de hombres". 


--- SPOILERS---





Dos hermanas que son el día y la noche...



Elinor y Marianne son hermanas, pero opuestas en cuanto a carácter y personalidad. Elinor, interpretada por una magnífica Emma Thompson, es tranquila, reservada, serena, controla sus impulsos y se expresa con decoro. En cambio, Marianne, su hermana menor, es pura pasión: dulce, hermosa, inocente y vehemente, se estremece al leer los Sonetos de amor de Shakespeare, disfruta tocar el piano y cantar, ama la música, la poesía, la naturaleza... Es una joven repleta de vida que suela con el amor verdadero y con un final feliz. Además, se encuentra la pequeña Margaret, que todavía es una niña y adora los Atlas, los mapas y pasar tiempo al aire libre. 

Uno de los causas que hacen tan grande a ésta película, es el casting. Me enterneció ver al ya fallecido Alan Rickman interpretando al Coronel Brandon, un hombre maduro, el caballero de la novela, que se enamora de Marianne apenas la ve cantar y tocar el piano para el resto de sus familiares. Rickman era un actor impresionante, en "Sentido y Sensibilidad" no lo vemos interpretando a un villano, sino al galán, lo cual es agradable para el espectador, que conoce otra faceta suya.

El Coronel Brandon no va a ser el único hombre que se enamora de la bella y apasionada Marianne, también lo hará el villano, su Mr. Wickham particular: el señor John Willoughby, que es el sobrino de una vecina de las jóvenes Dashwood. Éste personaje masculino es libertino, mujeriego, seductor e imprudente, cortejará a Marianne delante de todo el mundo y la enamorará. Sin embargo, la abandonará para casarse con una rica heredera de Londres, la señorita Grey, porque su tía lo desheredó, al enterarse de su conducta libertina.


Marianne y Mr. Willoughby




La joven Dashwood queda destrozada por sus ilusiones rotas... Su galán supuestamente la amaba, pero ella era pobre, no le servía a Willoughby para cumplir sus objetivos. Pudo más la ambición que sus sentimientos. Por suerte, hay un final feliz para Marianne: luego del desencanto con el infame libertino, encuentra el amor en brazos del Coronel Brandon, que le otorga un amor distinto, no tan intenso y estridente, pero sí más tranquilo y constante.

Por su parte, Elinor, la hermana mayor, se enamora de Edward Ferrars -interpretado por un espléndido Hugh Grant-, el hermano de su cuñada Fanny. Él era un hombre tranquilo y sensible, que soñaba con ser párroco y vivir en el campo. Sin embargo, su adinerada familia se opone a sus deseos: querían que hiciera una carrera en el ejército y que se casara con una esposa con buena dote, para incrementar la fortuna de los Ferrars. El joven se rebelará y pagará caro su osadía. Para mí, es uno de los personajes mejor logrados del libro. 
Como es una novela de Jane Austen, hay final feliz para las dos protagonistas. No voy a ahondar para dar más spoilers, pero me parece una película maravillosa, con un guion que es bastante fidedigno al libro, lo cual el espectador agradece con creces.





---Fin de los SPOILERS---



La vida de las mujeres inglesas del siglo XIX 





Sentido y Sensibilidad narra una historia bellísima, cruda, con grandes protagonistas y secundarios que aportan lo suyo, pero también nos muestra la fragilidad y precariedad que padecían las mujeres del siglo XIX. Podías tener una buena posición económica y vivir en una mansión rural, como las hermanas Dashwood, pero si tu padre se moría, no heredabas dinero ni propiedades, porque todo iba a parar al pariente varón más cercano. Lo mismo les sucede a las hermanas Bennet en Orgullo y Prejuicio, cuando el padre muera, la granja le pertenecerá al señor Collins, su primo.

Jane Austen no solo hablaba del amor, sino del dinero, de cómo cambiaba o limitaba la vida de las mujeres. La única excepción es Emma, cuya protagonista es una rica heredera que se dedica a ser casamentera. Si ven el filme de Ang Lee, deténganse en la escena en la que Elinor se lamenta frente a Edward, cuando le expresa que las mujeres no podían aspirar a tener una profesión. Y es verdad. Una dama o señorita británica respetable, no podía trabajar en el siglo XIX: debía limitarse a ser esposa y madre, si conseguía marido.
Las mujeres inglesas no iban a la escuela -me refiero a internados como Eton- ni a la universidad. Algunas afortunadas, tenían institutrices que las educaban en sus casas, pero no recibían el mismo nivel educativo que los hombres. Algunos críticos literarios definen a Jane Austen como "protofeminista", pero otros refutan éste término, porque no se puede aplicar a una escritora del siglo XIX. Sí consideran que tenía ideas modernas acerca de la educación de la mujer, tema que aborda en varias de sus novelas. Es probable que leyera a Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los Derechos de la Mujer. 

Jane Austen, en todas sus novelas, retrató con maestría a la sociedad de su época y sobre todo, le interesaba reflejar cómo era la vida de las mujeres de la burguesía rural británica, mediante las vidas de sus heroínas literarias. Conseguir marido, para éstas jóvenes, no era solo una cuestión de amor, sino de supervivencia. Se me viene a la mente Charlotte Lucas, quien se casó con el señor Collins porque a los 27 años era una solterona y una carga para sus padres. "No todas podemos darnos el lujo de ser románticas, Lizzie", le espeta a su amiga en Orgullo y Prejuicio. 
"Todo tiempo pasado fue mejor", escribió Manrique. Para nosotras, no.




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