Bridget Jones, una mujer real











Hace poco, volví a ver una de mis comedias románticas favoritas: "El diario de Bridget Jones" (2001), protagonizada por Renée Zellweger y los reconocidos actores Hugh Grant y Colin Firth. Lo que más me gusta de éste filme -basado en la novela homónima de Helen Fielding- es que nos muestra una protagonista femenina verosímil y humana, alejada del estereotipo de la Mary Sue (Bella Swan de Crepúsculo, Ginny Weasley de Harry Potter y Anastasia Steele de Cincuenta Sombras de Grey, por ejemplo), la mujer perfecta. Es decir, las chicas buenas, sumisas, modositas, insulsas que de repente se convierten en femmes fatales y conquistan a todos los galanes que las rodean. 


Bridget Jones es una treintañera que se siente una solterona, porque casi todos sus amigos están en pareja, casados, o ya tienen hijos. Está lejos del ideal de belleza hegemónico impuesto por la sociedad del siglo XXI: tiene unos kilos de más, no es súper delgada (Renée Zellweger tuvo que aumentar 11 kilos para interpretarla) es torpe para hablar en público, "fuma como una chimenea" -según otro personaje-, bebe alcohol en exceso en las fiestas y hace el ridículo, no se viste a la moda, no es una it girl... Tampoco es una señorita culta y de modales exquisitos, lo que la perjudica bastante en su trabajo en una Editorial londinense. Más de una vez pasará vergüenza en eventos sociales laborales. 

Además, no utiliza lencería súper erótica en sus encuentros sexuales con los hombres, sino las famosas "pantaletas de Bridget", lo cual le arranca unas cuantas risas al espectador de la película. Ella no es tonta, pero tampoco es la mujer más perspicaz del mundo. Es una chica común, a la que sentimos más real: es graciosa, espontánea, divertida... y por eso nos resulta fácil empatizar con ella. 


Los galanes de Bridget : el sinvergüenza y el caballero 




Ésta canción interpretada por la ex Spice Girl Geri Halliwell se utilizó para la banda sonora de la película, contiene fragmentos del filme. 





"El diario de Bridget Jones" es una versión moderna de Orgullo y Prejuicio, la clásica novela de Jane Austen. Por un lado, tenemos al Mr. Wickham y por el otro, a Mr. Darcy, pero del siglo XXI. El primer galán que seduce a Bridget es Daniel Cleaver, su jefe, interpretado de manera magistral por Hugh Grant -¡Le quedan geniales esos papeles de pícaro sinvergüenza!-. Éste personaje masculino es atractivo, extrovertido, mentiroso... y un libertino moderno, como Mr. Wickham. Le causará una terrible desilusión a la heroína, porque sólo quiere tener sexo con ella y tampoco le será fiel... A su vez, Daniel es rival de Mark Darcy, el otro galán de la película, debido a conflictos y traiciones del pasado... ¿Les suena? 

Mark Darcy es el HOMBRE, con mayúsculas: serio, honesto, inteligente, amable, abogado prestigioso, el caballero inglés por excelencia... Es interpretado por Colin Firth, lo cual no es casualidad, porque es el mismo actor que encarnó al legendario Fitzwilliam Darcy en la adaptación televisiva de Orgullo y Prejuicio (1995)  de la BBC. 

Bridget y Mark son presentados en una fiesta de Navidad en la casa de los padres de ella, en un pueblo de la campiña inglesa (Snowshill). Los Darcy eran vecinos de sus padres y como ella estaba soltera y él, divorciado, la madre de Bridget decide hacer de celestina. En realidad, se conocían desde niños, pero no tuvieron trato en su adultez. La cuestión es que ambos no se llevan una primera impresión favorable del otro: ella lo escucha decir que "se vestía como su madre, fumaba como una chimenea y que era demasiado verborrágica". A su vez, Bridget lo encuentra ridículo con su sweater de estampado de reno y aburrido porque era serio, nada que ver al atractivo y carismático Daniel Cleaver. 




Mark Darcy y sus ridículos sweaters con dibujitos... según Bridget 


Es curioso, pero a pesar de las diferencias, termina surgiendo el amor entre la protagonista femenina y el abogado. Tras el desencanto con el pícaro y dandy jefe, ella se enamora de Mark Darcy. No era su hombre ideal, ni el tipo que más le gustaba, pero se sentía cómoda con él. Al final, resulta que no era tan estirado, aburrido y antipático como parecía. Los espectadores amamos al personaje de Colin Firth por una escena en particular: "Me gustas... así tal como eres", le dice, en un evento en el que coincidieron. 

Bridget Jones no era el tipo de mujer que él prefería (una abogada seria, culta y bien vestida como su compañera de trabajo, por ejemplo), pero él la quería y valoraba igual, aunque no encarnara el ideal femenino de sus sueños. Era consciente de todos sus defectos e imperfecciones, pero la amaba de todas formas sin querer cambiarla. Y por eso es un personaje masculino tan agradable y adorable para el espectador.  



Aprendan, señores. 









La superación personal, más allá del amor de pareja 




Bridget Jones es un personaje redondo, logrado, porque más allá de su anhelo de encontrar una pareja, tiene ambiciones profesionales. Tras la desilusión que le provocó la ruptura con su jefe, Daniel Cleaver, decide renunciar a su trabajo en la Editorial y cambiar la manera en la que se manejaba en la vida. Tira a la basura todos los libros de autoayuda que indican "cómo conquistar a los hombres", comienza a hacer ejercicio en el gimnasio y trata de empoderarse, de que su felicidad no dependa de tener un novio. 
Ésta protagonista se reinventa: va a pedir trabajo de periodista, reportera de televisión y lo consigue. Al principio, se equivoca, mete la pata y le causa varias risas al espectador de la película, por su torpeza. Pero después, logra superar las adversidades y ejercer su nueva profesión con más seguridad. De a poco, aprende el oficio. Bridget abandona la Editorial para no tener que cruzarse más al hombre que la sedujo y la engañó, y descubre que puede desempeñarse en otro ámbito laboral y sentirse bien. 

"El diario de Bridget Jones"  
es una película súper divertida que me encantó volver a ver, debido al talento de sus actores protagonistas y el carisma indiscutible de Renée Zellweger, que nació para interpretar ése papel. Lo que más me agrada de Bridget Jones es que es una mujer real, no es excesivamente bella, tampoco hegemónica (recalca los kilos de más que tiene), lidia con ejercer una profesión en la que se sienta cómoda, tiene problemas por el comportamiento de sus padres, sufre el estigma social de tener treinta años y no cumplir con el rol de ser esposa y madre. Es decir, es considerada una solterona. 

Ella, luego de varias decepciones, encuentra el amor verdadero, un hombre en el que puede confiar... Tal vez Mark Darcy no era el tipo de hombre que más le gustaba y atraía -como Daniel Cleaver, que era el dandy seductor-, sino un caballero serio y formal, pero dulce y honesto a la vez.... Aun así, Darcy es un hombre que besa como los dioses, a pesar de su carácter serio y que sí merece tener a su lado a una buena mujer como Bridget, no como Daniel Cleaver, el Mr. Wickham de ésta historia. 



Uno de los momentos más divertidos.... cuando los galanes se baten a duelo. 



¡Menudo galán consiguió Bridget! 




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