¿Por qué amamos a Mr. Darcy?
Jane Austen es una de las escritoras del siglo XIX que más amo, junto a las hermanas Brontë. Ambas son mis autoras canónicas preferidas de aquel siglo. He visto la serie de la BBC de los noventa que adaptó la novela más famosa de Austen, "Orgullo y Prejuicio", protagonizada por Colin Firth y Jennifer Ehle, que me pareció muy buena, porque es muy fiel al libro original, pero aún así la que considero, hasta el fecha, la mejor adaptación de ésta novela es la película del 2005 dirigida por Joe Wright. En éste filme, los actores que encarnaron a los famosos protagonistas fueron Keira Knightley (Elizabeth Swann en "Piratas del Caribe") y Matthew Macfayden, quien tenía una sólida carrera en teatro y televisión, pero no era tan reconocido como su coprotagonista.
Varios actores interpretaron a éste canónico galán creado por Jane Austen -inclusive Laurence Olivier- pero para mí, el señor Darcy siempre tendrá el rostro de Matthew Macfayden, quien hace poco brilló en la prestigiosa serie de la HBO, Succession, interpretando a un personaje totalmente diferente: el ambicioso y adulador Tom Wambsgangs, que se casa con su esposa Siobhan para conseguir un cargo en la empresa de su suegro, el temible magnate Logan Roy. Tenía quince años cuando leí "Orgullo y Prejuicio" por primera vez, me enamoré de la novela de Austen y de su protagonista masculino, Fitzwilliam Darcy, un aristócrata británico orgulloso y prejuicioso, que por amor, más tarde, se redime de sus errores.
Me preguntaba, qué tiene éste personaje masculino que hasta el día de hoy, es amado por muchísimas lectoras y considerado como un ejemplo de lo que debe ser un hombre, un caballero. Así que navegué por YouTube y encontré una reseña de una espectadora de la película del 2005, que no leyó el libro pero sí realizó un excelente análisis del personaje de la película.
La primera escena en la que conocemos a Mr. Darcy es en un baile público, al que acude con sus amigos, el señor Bingley y su hermana Caroline. Allí conoce a todas las hermanas Bennet y Bingley se flecha con Jane, mayor. Pero Darcy tiene un comportamiento reprobable: es altanero, orgulloso, se niega a bailar con las mujeres y cuando su amigo Charles le comenta acerca de Elizabeth Bennet, le dice que "Era apenas tolerable, que no era demasiado hermosa para tentarlo" y que por eso rechazó su invitación para bailar con ella. Al final de la escena, él le pregunta "¿Qué recomienda para fomentar el afecto?" y ella responde, filosa y con ironía: "El baile. Aunque su pareja sea apenas tolerable", dándole a entender que escuchó su comentario.
A partir de ése momento, Mr. Darcy no le cae simpático al espectador de la película. Nos enteramos de que es rico, millonario, dueño de la mitad de Derbyshire, y que tal vez por eso se comporta de esa manera poco agradable con los demás, a diferencia de su amigo, el señor Bingley, que es como un golden retriever (dice la chica del video), amoroso, bonachón y sociable. Su hermana Caroline, es una engreída y una estirada que mira a todos con desagrado, como si estuvieran por debajo de ella. Los Bingley no tenían tanto dinero como Darcy, que era un noble terrateniente, sino que habían hecho fortuna con el comercio, es decir, eran lo que se denomina nuevos ricos.
Mr. Darcy, el aristócrata del cual nos enamoramos todas las lectoras
La joven del video, Fany, afirma que las lectoras y espectadoras del filme no amamos a Darcy porque sea rico, porque sino, nos prendaríamos con Mr. Bingley, que es más agradable que él. Al contrario, su fortuna va a causar bastantes conflictos con la mujer de la que se enamora, Elizabeth Bennet, que era la humilde hija de unos granjeros. Una de las escenas más memorables de la película es la del baile que ofrece Bingley en Netherfield Park, la mansión que alquiló. Allí, Mr. Darcy le pide un baile a Elizabeth, quien se sorprende y acepta, algo contrariada.
Un fragmento de la escena del baile de Mr. Darcy y Elizabeth Bennet en Netherfield Park
La escena del baile, extendida, en inglés, en mejor definición.
En la escena del baile, Elizabeth y Mr. Darcy conversan acerca de Mr. Wickham, que es el villano de la novela, un viejo conocido de Darcy, al que detesta y a quien le tiene unos celos terribles, porque a ésta altura, ya está enamorado de la inteligente y perspicaz señorita Bennet. De manera muy sutil, le advierte a Elizabeth que tenga cuidado con Wickham, que no era tan simpático y encantador como se mostraba. "Tiene mucha facilidad para hacer amigos nuevos, pero dificultad para poder conservarlos", afirma. Lo que hace especial a ésa escena son las miradas de los dos, la química entre ellos es palpable para el espectador. Pero Lizzie, sigue defendiendo a Wickham y teniendo un concepto negativo de Mr. Darcy. Cuando termina el baile, las hermanas Bennet están a punto de irse de Netherfield en un carruaje y Darcy ayuda a subir a Elizabeth, dándole la mano, tocándole la piel sin guantes, un gesto que era bastante atrevido para la Inglaterra de la Regencia. Ella lo mira sorprendida, porque creía que el hombre la detestaba.
Sin embargo, el romance entre estos dos protagonistas no va a ser fácil, porque hay un detalle muy importante que resalta Jane Austen en su novela: las diferencias de las clases sociales de sus protagonistas.
Cuando Mr. Darcy se comportó como un energúmeno... Jamás le propongan matrimonio a una mujer de ésa manera
El señor Darcy era un aristócrata rico, como nos cuentan las hermanas Bennet cuando él aparece en el baile público de Meryton, al comienzo de la película. Tenía una renta anual de 10.000 libras esterlinas, lo que hoy en día equivaldría a 800.000 euros, cálculo que hicieron las fans de la novela. Para Darcy, su rango y posición socioeconómica no eran una condición menor: era orgulloso, clasista y arrogante, así lo percibimos durante el comienzo del filme y así se muestra en la famosa escena de la primera propuesta de matrimonio a Elizabeth Bennet.
En el video que adjunté, podemos ver cómo el hombre le declara su amor a la señorita, le pide que se case con él aunque "la ama en contra de la voluntad de su familia y de su buen juicio", que está dispuesto a "ignorar la inferioridad de su cuna y el rango de él".... Ella, con mucha determinación y dignidad, lo rechaza. No le importa que sea rico, no le interesa casarse con él por eso, sino que se siente insultada y herida por sus ofensivas palabras. Darcy, sorprendido e incrédulo porque una mujer le dijo que no (¡Cuánto ego y cuántos humos que tiene, por el amor de Dios!), le pregunta: "¿Usted se burla de mí?". A lo que ella le responde, muy enojada, que cómo se le ocurría decirle que "la amaba en contra de su buen juicio", que sus palabras no eran dignas de un caballero y que desde que lo conoció, su arrogancia, y su egoísta desdén por los sentimientos de los demás la hicieron darse cuenta de que él era el último hombre con el que ella desearía casarse.
Además, Lizzie acusa a Darcy de separar a Bingley de su hermana Jane y de tratar de manera injusta al señor Wickham. La cuestión es que nuestro galán se comportó como un energúmeno, un canalla, un ser despreciable que discrimina a la mujer que ama por su origen socioeconómico, y encima, tiene el descaro de decírselo como si nada, dando por sentado que ella iba a aceptar su propuesta de matrimonio. Mr. Darcy, como el aristócrata adinerado del siglo XIX que era, tenía prejuicios y era muy arrogante. Elizabeth, según las fans, hizo muy bien en rechazarlo y mandarlo a pasear. Porque así, no se trata a una mujer, no señor. Como le dice ella, indignada: "¿Y esas son las palabras de un caballero?" .
Un caballero no lo es por el grosor de su cuenta bancaria -los millones de libras que tenga- o las tierras que tenga en Derbyshire, ni por su "ropa cara y elegante", sino por cómo se comporta con las demás personas, sobre todo, con las mujeres. Un caballero no insulta y menosprecia a la mujer que ama.
El galán que se redime
"No podría haberte dejado ir, Lizzie, con un hombre que fuera menos digno de ti"
Señor Bennet, cuando le da su bendición para la boda con Darcy
Elizabeth y Darcy en Pemberley, cuando se reencuentran un tiempo después de que ella rechazó su propuesta de matrimonio
A ésta altura de la película, el romance entre Elizabeth y Mr. Darcy parece imposible: la brecha social que los separa es demasiado grande. Sin embargo, el arrogante terrateniente termina redimiéndose de sus pecados. Las lectoras aman al señor Darcy porque a pesar de su horrible comportamiento con Elizabeth en la primera propuesta de matrimonio, plagado de clasismo y prejuicios, él se arrepiente de manera sincera de sus errores (no con lágrimas de cocodrilo o falsedad, se arrepiente de verdad) y trata de enmendarlos. Mr. Darcy logra que el señor Wickham se case con Lydia, la hermana de Elizabeth, con quien se había fugado y puesto en peligro la reputación de toda la familia. Él pagó por la boda, la comisión de Wickham, con tal de ayudar a su amada. También persuade a Bingley de que reanude su relación con Jane Bennet y le proponga matrimonio. No voy a citar la escena final, sino que la adjunto para que la vean, por si no la conocen.
¿Por qué amamos tanto a Mr. Darcy? Porque es un caballero, un caballero no es un hombre perfecto, es uno que se equivoca, pero que se arrepiente del daño que provocó, reconoce sus errores, los enmienda y se redime, por amor verdadero. Son pocos los hombres que merecen ser llamados caballeros. Mr. Darcy, es uno de ellos. Y por eso, después de su aparición hace más de 200 años, en una novela publicada en 1813, las lectoras y espectadoras lo seguimos amando y admirando con devoción.
















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