La edad de la piel - Dubravka Ugrešić


El último libro de una de mis escritoras favoritas






¿Qué es lo que me fascina tanto de Dubravka Ugrešić? A veces me hago ésta pregunta. Es una autora de un país muy lejano al mío, yo soy sudamericana y ella, era de Europa del Este. Por edad, podría haber sido mi madre o mi abuela. Sin embargo, hay algo en su Literatura que me cautiva, me conmueve y emociona. Tenía talento, sin duda. Consigue transportarme a otros mundos cuando la leo y eso lo que tiene que lograr un buen escritor.

Además de ser escritora, Dubravka era académica: fue traductora, profesora de Teoría Literaria y Literaturas Comparadas, especialista en la vanguardia rusa. En "El Museo de la Rendición Incondicional", la novela de su exilio berlinés, rememora fragmentos de su infancia en Kutina, una ciudad industrial a las afueras de Zagreb. Ella no provenía de una familia de la alta burguesía croata, más bien al contrario: su padre era obrero en la industria petrolera y su madre -una inmigrante búlgara de Varna-, ama de casa. Había pocos libros en su casa, la joven Dubravka heredó el hábito de la lectura de su madre y también la afición a las películas de la era dorada de Hollywood. En su infancia, como tantos niños yugoslavos, vivió la pobreza de la posguerra.




Como ensayista o novelista, a partir de pequeñas anécdotas, o pequeños acontecimientos de la vida cotidiana, Ugrešić llegaba a un nivel de profundidad intelectual admirable, que hace pensar y reflexionar al lector. Su Literatura no te deja indiferente. Era una mujer muy culta e inteligente que sabía como expresar sus ideas de una manera amena para el que la leyera.



"La edad de la piel".... o el terror a envejecer




"Entra en tu aposento y cuida de tus labores... La palabra corresponderá a los hombres, y a mí sobre todo, pues mío es el poder en la casa"


Telémaco a su madre, la reina Penélope.


La Odisea, Canto I. Homero 



"La edad de la piel" (Impedimenta, 2021) fue lo último que escribió ésta autora yugoslava -así le gustaba definirse, aunque era croata- antes de morir. El libro es una recopilación de ensayos publicados en periódicos, de la última etapa de su vida. Ugrešić era una autora filosa, perspicaz, incisiva, no temía abordar temas espinosos relacionados con la sociedad actual: la obsesión de las mujeres por mantener la belleza y la juventud (y el castigo público, mediático, hacia las que no cumplen con el mandato de belleza masculino, como las actrices de Hollywood que se operan la cara y luego son criticadas), la famosa "Ley de Telémaco", es decir, cómo las mujeres escritoras e intelectuales son opacadas por los escritores hombres, cómo se silencian sus voces. Según Dubravka, ellos siguen conformando el canon.

También escribe sobre las mujeres que apoyan a éstos autores y contribuyen al silenciamiento de otras congéneres para "quedar bien" con los varones y no ser expulsadas del sistema cultural. En criollo, la autora croata se refiere a aquellas que con tal de congraciarse con los hombres y obtener poder, no dudan en atacar, hundir y callar a otras mujeres. Virginie Despentes lo dijo muy claro: éste tipo de mujeres no son feministas, sino aliadas del patriarcado.

Ugrešić menciona que en Croacia, su país de origen, se silenció su obra y que ningún periódico la invitaba a escribir artículos, no se mencionaban sus libros porque se atrevió a exiliarse y a criticar al presidente Franjo Tudjman, a principios de los noventa y de la guerra. Ella era considerada una traidora por los nacionalistas croatas, una enemiga. Recordemos que por su postura antinacionalista y antibelicista durante la Guerra de los Balcanes fue atacada (junto a cuatro colegas) por los periodistas del seminario Globus, el más popular de Croacia:  El nacionalismo croata caza brujas (El País, 1993). A Dubravka, Slavenka Drakulić y a otras intelectuales las tildaron de brujas, traidoras, enemigas y alentaron el vandalismo contra ellas y sus familias. Cito a Drakulić, entrevistada por Isabel Núñez para su libro "Si un árbol cae" (Alba, 2008)



"Posiblemente Dubravka, que estuvo en la misma situación, se lo dijo: los que nos atacaron y que nos proclamaron brujas eran nuestros colegas periodistas, no los políticos. Por supuesto que seguían sus objetivos y que si nos declararon brujas fue porque éramos críticas con la política nacionalista de Tudjman. 

Pero los ejecutores eran colegas de los periódicos, sólo cinco colegas nos apoyaron en los medios y todos eran del Feral Tribune, gente muy comprometida con la izquierda. Exceptuándolos a ellos, todos los demás nos atacaron porque nuestro caso se convirtió en la ocasión de probar su lealtad al gobierno. Desde el punto de vista, fue muy doloroso. Ellos fueron los ejecutores; periodistas e intelectuales. El artículo en el que dije que la identidad nacional era como una camisa demasiado estrecha se publicó en Time Magazine en 1992 y eso me convirtió en traidora. (…)


 Slavenka Drakulić, socióloga, ensayista y periodista croata, otra de las "brujas de Río", que fue atacada por los periodistas e intelectuales afines al régimen de Tudjman.



En "La edad de la piel", Ugrešić aborda el lado oscuro de la tecnología ("ahora todos los hombres pequeños pueden ser grandes gracias a sus avatars"), sobre el éxito y el dinero, valores esenciales de la sociedad contemporánea. El tema más preponderante en el libro, es la vejez, ya que lo escribió durante los últimos años de su vida (falleció a los 73 tras luchar con una larga enfermedad)

Dubravka era una escritora muy valiente, comprometida, aguda e incisiva, incómoda.
No es raro que quisieran silenciarla. Tenía una mirada tan inteligente y honesta a la hora de analizar diversos temas, que interpelaba al lector. Sin embargo, su actitud rebelde la perjudicó a nivel económico. Si se hubiera vendido y apoyado al régimen de Tudjman, como hicieron tantos otros intelectuales de su tierra, se habría convertido en una súper estrella de la Literatura croata. Declararse en contra de la guerra y exiliarse en Holanda le impidieron tener la aceptación, el beneplácito y el amiguismo de la prensa cultural croata.

En su ensayo, ella denuncia ésta situación. Cuando ganó el Premio Neustadt de Literatura (el Nobel estadounidense) a sus compatriotas no les quedó otra que mencionarla en los periódicos, pero espetándole que "les debía el premio a los ensayistas croatas masculinos". Misóginos, los llama ella. No se equivocaba. O sea, que para los señorones de la prensa cultural de su país de origen, ella sola, como autora, no valía nada. No podían admitir que una mujer recibiera uno de los galardones literarios más prestigiosos del mundo por talento y mérito propio.

La autora hace un análisis de la industria editorial actual, expresando su descontento con el exceso de autobiografías, afirma que cualquiera con un poco de hambre de fama y atención mediática escribe un libro para "sentirse escritor" e intenta ponerse a la altura de Ivo Andrić y Miroslav Krleža. Les dije que era afilada en sus opiniones, ¿no? 😂




¿En qué fallé para no ser una bestseller?




"¿En qué fallé para no ser una bestseller?", se pregunta Dubravka en el libro. La respuesta es muy simple: su obra no es únicamente para los lectores que busquen entretenimiento, distensión y pasar un buen rato. Sus libros te invitan a pensar y a reflexionar sobre la sociedad, la política, la cultura, la modernidad.... Además, ella provenía de un país pequeño, con una lengua con menor cantidad de hablantes que los que poseen idiomas como el español o el inglés. Para abarcar una mayor cantidad de lectores de diversas partes del mundo, sí o sí necesitaba ser traducida. 

La autora croata o yugoslava, como prefería llamarse, hace una autocrítica, se pregunta y cuestiona porqué no tuvo éxito comercial (¿A qué escritor no le gustaría vivir exclusivamente de las ventas de sus libros? A todos, por supuesto). Lo cierto, es que ella tampoco hizo concesiones en el tipo de Literatura que escribía para ser más popular y vender más. Recibió alguna que otra crítica de sus lectores occidentales, como "Esto es demasiado eslavo", por ejemplo. No a todos los lectores les interesa leer sobre la historia y la política de Europa del Este y del postcomunismo.

Considero que no se puede tener todo en la vida (o es muy difícil): que te nominen varias veces al Nobel, al Booker, ganar el Premio Neustadt, el Heinrich Mann por tus libros de ensayos y a la vez, ser una bestseller. Ella pagó un precio muy alto por ser el tipo de escritora que era: tenía que dar clases en universidades y publicar artículos en periódicos para pagar el alquiler, ni siquiera tenía casa propia. Pero eran las reglas del juego y las aceptó. Como se definió, era una autora de clase económica. Nunca pudo vivir exclusivamente de la Literatura, algo que les sucede a muchísimos escritores.

Las primeras novelas de Ugrešić eran vanguardistas, paródicas, repletas de humor e ironía, me refiero a "Steffie Speck in the Jaws of Life" y "Fording the stream of consciousness" (con la que ganó el premio NIN, fue la primer mujer yugoslava en lograrlo), pero las siguientes, por una cuestión biográfica, abordaron las temáticas del exilio y la inmigración. Dubravka afirmó que tuvo que irse de Croacia porque "su país la abandonó".

Hay algo que vale la pena mencionar: ésta escritora nunca escribió un libro malo en toda su carrera, todo lo que leí de ella, tiene una gran calidad literaria. Su obra se resume así: calidad, no cantidad. 
Hay autores que son prolíficos, que publican un libro al año, pero que su calidad literaria es despareja. Lo digo en criollo, cuando publicás libros como panchos, algunos van a ser buenos, otros irregulares o malos. Esto es muy común que suceda cuando se mercantiliza la Literatura, como decía el crítico literario Ángel Rama en un famoso ensayo sobre el fenómeno del Boom Latinoamericano. Sobre este tema, también opinó Stephen King en su autobiografía, "Mientras Escribo", comentó que muchas veces entregó manuscritos suyos que aún no estaban bien terminados, a los que que les faltaba desarrollar más la escritura, por presiones de su Editorial (por ejemplo, El retrato de Rose Madder).



Leer a Dubravka 




Para mí, leer a Dubravka Ugrešić es un auténtico placer: era una escritora tan culta, inteligente (para nada pedante y egocéntrica, los golpes que le dio la vida le bajaron todos los humos, si es que alguna vez los tuvo) y talentosa, que me ayuda a comprender mejor el mundo en el que vivo, de una manera lúdica, hábil y chispeante. 

Era feminista de verdad, en su vida y en su obra (les recomiendo sus novelas Zorro y Babá Yaga puso un huevo). Le importaban mucho los libros, la cultura, el arte. Su talento radicaba en que cuando escribía novelas autobiográficas, la narradora era un medio para un fin, nunca la protagonista, la estrella. Por eso era una escritora tan brillante, sabía mirar a los demás y a partir de ahí, escribía una novela o un ensayo. En mi opinión, ésta es una condición necesaria e indispensable para ser un buen escritor. Con ese talento se nace, se puede trabajar y mejorar, por supuesto, pero pienso que es un don innato. No todo el que publica ficción o autobiografía lo tiene. 

Respecto a Dubravka, recuerdo que le escribí un mail unos meses antes de su muerte. Entre otras cosas, le agradecí por sus novelas -y las excelentes traducciones de Impedimenta- y le dije que era una mujer y una escritora muy valiente. Porque hay que tener coraje para plantarle cara a los poderosos de tus país, protestar y proclamarte públicamente en contra de una guerra civil y perderlo todo por tus convicciones e ideales: trabajo, patria, amigos, colegas...

Ella era el tipo de mujer que me gusta y que admiro
: rebelde, inconformista, aguda e incisiva en sus opiniones, inteligente, feminista... Si hubiera adulado y venerado a los poderosos de su país natal (que son los que manejan la prensa cultural y las instituciones educativas) sería una súper estrella de la Literatura croata -ya era famosa cuando estalló la guerra-. Pero resulta que no, que la señora, luego del linchamiento público, del castigo que recibió por no apoyar al presidente Tudjman (la acusaron de ser una traidora y una bruja) en el seminario más popular de Croacia, decidió "tomar su escoba y echar a volar", en sus propias palabras.

Primero, Dubravka se exilió en Berlín y luego en Ámsterdam, Países Bajos, ciudad en la que vivió hasta su fallecimiento, en 2023. Siguió escribiendo hasta que la salud se lo permitió, hasta que el mismo cáncer que acabó con su madre se la llevó, a los 73 años. En los noventa, mientras que en su país natal la ignoraban, silenciaban y menospreciaban su obra (sus libros estuvieron prohibidos durante años), comenzó a ser traducida a otros idiomas y a recibir premios literarios en Alemania, Holanda, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña.... y los Departamentos de Literatura Eslava de diferentes universidades del mundo empezaron a disputársela como profesora invitada... No es fácil ser profeta en tu tierra.







Sobre la autora...





Comentarios

Entradas populares de este blog

Listado de Reseñas

¿Qué está pasando con el metal sinfónico en el 2025?

Otro homenaje a Del Potro por Tennis TV: "Momentos conmovedores de deportividad"