Álbum de boda - Nora Roberts
Año de publicación: 2010
Editorial: Plaza y Janés
Novela romántica contemporánea
Sinopsis
Primera entrega la serie de Nora Roberts «Cuatro bodas»
De niñas lo compartieron todo. Con los años se han convertido en mujeres divertidas, sexis e independientes. Y han montado una empresa donde cada una pone lo mejor de sí misma para convertir una boda en el día perfecto. El éxito está asegurado si Parker se ocupa de la organización, Laurel del banquete, Emmaline de las flores y Mackensie de las fotos. Si alguien sabe cómo planear la mejor boda es este cuarteto de amigas. Aunque organizar varios enlaces a la semana no garantiza encontrar el amor, que siempre aparece cuando y donde menos lo esperas... como le acaba de suceder a Mackensie Elliot.
Mac siempre se ha sentido más cómoda detrás de la cámara, con la que capta esos instantes de felicidad en los que jamás ha creído. Hasta que literalmente tropieza con uno. De metro noventa. Y aunque sigue convencida de que las canciones de amor eterno no se escribieron para ella, ¿por qué no aceptar que, a veces, la vida nos depara sorpresas?
Como comenté en diversas ocasiones, mi madre se aficionó a las novelas románticas y de suspenso de la autora norteamericana Nora Roberts. Entonces, decidí leer algunos de sus títulos porque estaba intrigada. ¿Qué tienen los libros de ésta señora para que a mi madre le gusten tanto?, me preguntaba. ¿Por qué la considera muy superior a otras escritoras del mismo género? ¿Por qué me sigue pidiendo títulos de ella y no se cansa de leerla? Roberts es una súper estrella de la novela romántica: vendió 500 millones de ejemplares en toda su carrera, que se remonta a los años '70. No siempre bestseller es equivalente a calidad literaria, pero en éste caso, me encontré con una gran autora que no conocía. Hay un detalle que no es menor: jamás leí a una escritora norteamericana de novela romántica o histórico romántica, que fuera mala, suelen tener un nivel muy alto (Lisa Kleypas, Kathleen Woodiwiss, Laura Kinsale, etc).
Después de leer siete novelas de Nora Roberts, comprendí cuál es el secreto del éxito de ésta mujer. Los puntos fuertes de su Literatura son los siguientes: dominio del lenguaje literario, eficaz uso de la elipsis en la narración, la caracterización de sus personajes, la agilidad del ritmo narrativo -una condición indispensable en una autora bestseller, éste tipo de libros deben ser fáciles de leer-, una sólida documentación de los temas que aborda en cada novela, y sobre todo, que ésta autora posee una sensibilidad especial para retratar los vínculos humanos en sus novelas. Un aspecto importante que resalto es cómo describe el erotismo en sus historias, con mucha clase y elegancia, como casi todas sus compatriotas. Es fuerte, pero no vulgar ni anatómico y a eso le llamo dominio del lenguaje literario, es decir, logra la desautomatización del lenguaje, como dirían los formalistas rusos. La señora tiene oficio y talento. Más allá de ofrecerle al lector entretenimiento y romance, los personajes de Roberts, bien delineados, grises e imperfectos, nos permiten reflexionar sobre la condición humana.
Como se puede leer en la sinopsis, "Cuatro Bodas" es una saga de libros que nos narra la historia de cuatro amigas (que rondan la treintena) que tienen una empresa de organización de bodas llamada Votos.
En cada libro, hay una historia de amor diferente, de cada una de las integrantes de la empresa, mujeres que son muy distintas entre sí. Parker Brown, la administradora y fundadora, es una niña bien, adinerada, de una familia aristocrática y tradicional de Connecticut. Sus padres fallecieron en un accidente aéreo y ella decide restaurar la antigua mansión victoriana que heredó -en la que se crio y donde jugaba con sus amigas cuando eran niñas- y alquilar el jardín y parte del edificio para realizar eventos, en particular, bodas o casamientos, como decimos en Argentina. Parker, la niña rica que estudió en la Universidad de Yale (una de las más prestigiosas del mundo) junto a su hermano Delaney, un exitoso abogado, funda Votos y le da trabajo a sus tres amigas de toda la vida -y las convierte en sus socias-: Mackensie, la fotógrafa, Emmaline, la florista y Laurel, la cocinera y pastelera. Las cuatro viven en la mansión, en diferentes dependencias: en los pisos superiores, en la casa de invitados y la que está junto a la piscina, a la que reformaron.
Con mucho trabajo y esfuerzo, las cuatro mujeres sacan adelante Votos, tras unos años, abandonan sus trabajos alternativos y logran vivir de su pyme, su pequeña empresa. Más allá de las predecibles (y muy disfrutables) historias de amor de las protagonistas con sus galanes, Nora Roberts aborda temáticas que interpelan al lector: las diferencias entre clases sociales, las relaciones familiares tóxicas y abusivas, los traumas del pasado, la dificultad de establecer vínculos sanos y sólidos en una relación de pareja...
--- ALERTA: SPOILERS---
Mackensie, la fotógrafa con una madre egoísta y femme fatale
La protagonista del primer libro, Mackensie Elliot, es la fotógrafa de la empresa, una chica pelirroja cuya historia familiar es compleja. De familia adinerada y disfuncional, Mackensie es hija de un exitoso empresario que vive en el extranjero, al que no ve nunca. Sus padres están divorciados y ambos rehicieron sus vidas.
Pero el mayor problema de la protagonista de éste libro no es su papá, sino su madre, Linda. La señora es una madre abusiva, manipuladora y egocéntrica, calculo que tendrá unos cincuenta años o poco más y suele darle dolores de cabeza a su hija. Solamente aparece en su vida para pedirle dinero, para pagarse vacaciones en lujosos y carísimos hoteles spa (con la excusa de que necesita descansar porque algún hombre le rompió el corazón). Vive persiguiendo a hombres casados con los que les encanta involucrarse -y si son ricos y le pueden pagar sus costosos gustos, mucho mejor-.
Éste personaje femenino, Linda Elliot, me hizo acordar muchísimo a Élida Robles, la mamá de Camila, la CEO de una farmacéutica que aparece en la novela "Cora", de Jorge Fernández Díaz. Es una versión norteamericana de Élida, ambas están cortadas por la misma tijera: hermosas, seductoras, femmes fatales, maduras, desesperadas por no envejecer, superficiales, obsesionadas con la estética, la ropa y la imagen, y lo más importante: súper competitivas con otras mujeres, hasta con sus propias hijas, a las que le llevan veinte años, porque no soportan su juventud, éxito y belleza, su buena suerte.
En "Álbum de Boda", Linda siempre se hace la víctima para conseguir lo que quiere y llena de culpa a Mackensie para que le preste el dinero que ella necesita para costearse sus caros y lujosos gustos. Cuando su hija se resiste a desembolsar la billetera, le insinúa que es mala y no para hasta que le entrega el dinero que "necesita". Si Linda ve a un hombre guapo y más joven (inclusive su futuro yerno) coquetea con él y trata de seducirlo para agrandarse el ego. Como Élida Robles de "Cora", no acepta la edad que tiene, no se resigna a dejar de ser admirada por su aspecto físico y deseada por los varones. Es un personaje insoportable y el lector no puede dejar de sentir pena e impotencia por la pobre fotógrafa que tiene a semejante pesadilla por madre.
Pero vamos a la historia de amor, el argumento principal de la novela. Mackensie se enamora de Carter Maguire, el hermano de una de sus clientas. Conocía al hombre desde la adolescencia, porque iban a la misma escuela secundaria. Carter, el galán, es bastante atípico para una novela romántica: es un intelectual, estudió Literatura en Yale, tiene un doctorado y era catedrático allí, hasta que renunció a su cargo y se fue a trabajar al Instituto Local para enseñarles a los jóvenes. Adora a Shakespeare (ya es motivo para que me caiga simpático), es tranquilo, más bueno que el pan, dulce, empático, un poco tímido y torpe, pero como era de esperarse, es un excelente amante, generoso, empático y apasionado: sabe darle lo que necesita a su chica, la fotógrafa pelirroja.
Las escenas eróticas de Nora Roberts son muy buenas: mujeres que toman la iniciativa, que no se achican y van a por lo que quieren. Reconozco a una escritora buena de verdad cuando la leo. Talento y oficio, acá no hay virtuosismo pero sí efectividad. A la hora de escribir las escenas de sexo, Nora tiene clase, elegancia y eso le suma varios puntos a su Literatura. En ocasiones, leí novelas románticas que no eran buenas, escritas por autoras con escaso talento (o con una mala racha creativa) que se creen que una novela de éste tipo debe tener un 80% de escenas eróticas explícitas, guarras, repetitivas y carentes de lenguaje literario y un 20% de argumento. Les doy un ejemplo: "Dime, ¿quién es cómo Dios?", una novela muy mala de Florencia Bonelli, porque la autora no supo regular la cantidad de escenas eróticas, crítica que expresaron muchísimas de sus lectoras en la plataforma Goodreads, en la que la tildaron de "pornográfica". También dijeron que el único personaje que valía la pena era el villano. Cuando tus lectoras te espetan esto, como escritora, estás en un problema muy grave.
La novela romántica (contemporánea o histórica) no es una novela policial o novela negra, sino que requiere de otro tipo de erotismo muy diferente: más sutil, más romántico. Puede ser fuerte y para nada pacato, pero escrito con más delicadeza y metáforas. A Nora Roberts le salen mucho mejor las escenas de sexo que a Florencia Bonelli, porque en cuanto a dominio del lenguaje literario es una escritora muy superior que la argentina. Pero dejando de lado éste tema, uno de los puntos fuertes de Roberts como escritora, es que sus personajes no son de cartón piedra, tienen luces y sombras, ninguna protagonista es una santa ni tiene una vida perfecta. Parecen más reales y por eso son verosímiles.
---FIN DE LOS SPOILERS---
Lo que aprendí de las "Cuatro bodas"
Como era de esperarse, todas las historias de la saga Cuatro Bodas tienen finales felices. Más allá del entretenimiento y del buen rato que pasé leyendo éstas cuatro novelas, lo que más me gustó fue cómo la autora retrata la amistad entre mujeres, una amistad verdadera. No hay envidia, competencia, bronca ni odio entre las chicas, todas tiran para el mismo lado. Inclusive Parker, que es la "jefa" de la empresa. Aparecen otros personajes femeninos más maliciosos y conflictivos (como Linda, la mamá de Mackensie o una ex novia de Carter), pero no son ellas.
Lo que aprendí de ésta saga es lo mucho que cuesta organizar un casamiento: la música, el catering de la comida, la torta (o el pastel), las fotografías, los adornos florales... y lo más arduo y difícil: preparar a la novia, la protagonista absoluta del evento. A la novia, hay que elegirle un vestido adecuado (color, tela y corte), el ramo, los zapatos, el peinado, el maquillaje, la manicura... Calmarla y contenerla para que no esté nerviosa y la ceremonia salga bien. Yo no sabía nada sobre la organización de éste tipo de eventos, entonces me divertí mucho leyendo cómo Parker y sus socias preparan a sus clientas para las bodas. Según ella, hay diferentes tipos de novias: las buenas, amables y pacientes y otras que son una pesadilla: exigentes, quisquillosas, maleducadas, egocéntricas, escandalosas y pretenciosas.
Una de las tareas de Votos, es neutralizar los problemas en las bodas: parientes que se emborrachan y pelean, conflictos entre las consuegras de las novias, algún familiar desubicado que se quiere colar en la fiesta sin invitación, un padrino problemático que se lleva a la amante cuando es el ex novio de la dama de honor... Organizar un evento de éste tipo lleva mucho trabajo e implica mucho estrés. "Vendemos momentos de felicidad", dice Parker, que se encarga de la administración de la empresa y, como lo haría un general en la batalla, lidia con los clientes, los amables y los conflictivos.
Si uno piensa que éstos asuntos son nimiedades y frivolidades, si no hay una buena organización y supervisión de una wedding planner, puede ocurrir una pequeña catástrofe en una fiesta de casamiento. Por ejemplo, hace poco se casó mi vecina, una chica de 28 o 29 años. Los que asistieron al evento, me dijeron que estuvo espectacular, pero que a las cinco de la madrugada ocurrió un grave accidente: una invitada que se había tomado unas cuantas copas de más atropelló a la novia, "se la llevó puesta", como decimos en mi tierra. Ésta voló por los aires y terminó con una fisura de tibia y peroné y los ligamentos de una rodilla rotos. Tuvo que irse en ambulancia antes de que termine la fiesta y cancelar la luna de miel. Cuando me lo contaron, miré a mi madre y le dije: "Ni Nora Roberts se lo hubiera imaginado". A su ficticia Parker Brown le hubiera dado un infarto si una de sus clientas padeciera un accidente así. Por lo tanto, no hay que minimizar la responsabilidad que implica organizar un evento de éste tipo.
Algo que me gustó fue que Nora Roberts no solo muestra bodas de parejas heterosexuales, sino que hay un matrimonio de dos hombres y otro, de dos mujeres. En ése sentido, por la edad que tiene, es una autora con una mentalidad más abierta y moderna que otras. Me parece genial que haya diversidades en ésta saga, que Roberts se salga del estereotipo de amor hetero de la novela romántica. Otro evento que Votos organizó fue una fiesta de divorcio, de una clienta cuyo ex se portó muy mal con ella. "Mientras nos paguen, acepto la propuesta", afirmó Parker, pragmática. Del éxito de su empresa, dependen el trabajo y la estabilidad económica de sus amigas, que no nacieron en cuna de oro como ella.
Las cuatro protagonistas son amigas que contienen, que se escuchan y ayudan en momentos difíciles. Son como hermanas. Nora reivindica la fraternidad femenina, en un mundo donde cada vez es más difícil que exista. Parker, Laurel, Emmaline y Mackensie no se están fijando si la otra es más linda, si tiene un novio con dinero o si es más exitosa y reconocida en su profesión. No son mujeres envidiosas ni venenosas, conforman un equipo, saben trabajar bien juntas. Pero también recordemos que esto es ficción, no la vida real, así que las miserias humanas están atenuadas. Ojalá fuera así, que una pudiera confiar en tus mejores amigas (o amigos) y saber que no te van a traicionar, celar o envidiar.
Nora Roberts entrega lo que promete: cuatro novelas románticas fáciles de leer y entretenidas, con personajes sólidos y relaciones repletas de grises y matices. Hasta ahora, lo que más me gustó de ésta autora es la Trilogía Irlandesa, pero también disfruté leyendo Cuatro Bodas. Ya saben, si tienen que organizar un casamiento, contraten a las chicas de Votos, no los decepcionarán.













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